El cultivo de la lechuga (parte 3)

Las malezas nunca son recomendables para ningún cultivo, y de hecho, tampoco lo son para la lechuga. Las malezas alrededor de la lechuga roban energía, nutrientes de la tierra y oxígeno a la planta, con la consiguiente ralentización del crecimiento y posible influencia negativa en la calidad del alimento.

El cultivo de la lechuga (parte 2)

Teniendo en cuenta la gran precocidad y el ritmo de crecimiento, la demanda de nutrientes que exige la lechuga es mayor que el de otras especies. Por lo dicho, la fertilización del terreno de cultivo de esta verdura deber ser abundante y de buena calidad, además del correcto trabajo de la tierra mencionado anteriormente.

El cultivo de la lechuga (parte 1)

Indudablemente, la lechuga, como el tomate –y aunque dependa de cada paladar-, es una de las verduras más consumidas en las mesas de la cultura occidental. Quizá no tenga la gran variedad de utilizaciones que se pueden atribuir al tomate, pero tanto en un restaurante como en casa, es difícil imaginar una ensalada sin lechuga. Tanto es así que es una planta que se cultiva en todo el mundo. Su origen pertenece a la Cuenca del Mediterráneo

El cultivo del tomate (parte 2)

Como continuación del apartado anterior referido a las claves para la siembra del tomate, no se puede dejar de señalar que siempre es recomendable sembrar las tomateras con raíz a unos cuantos centímetros unas de otras, dentro del escaso espacio que se suele tener en los huertos urbanos. En huertas de campo abierto a unos 50 cm una planta de otra y en pequeños receptáculos urbanos, como mínimo a 10 cm. Cuando se trata de las de tipo arbustivo, la separación entre la plantas debe ser mayor que en el caso de las fusiformes. Lo que no variará para ninguno de las dos clases, es que ambas necesitarán mucha agua y sol. Siempre es conveniente que cuando la planta muestre sus primeros minúsculos frutos, se la refuerce con algún abono rico en potasio; éste se suministraría en cada sesión de riego.

El cultivo del tomate (parte 1)

Una buena parte de las verduras, hortalizas, especias y aromáticas que son aptas para el cultivo en zonas rurales abiertas, también lo son para huertos urbanos; muchas de ellas, que en determinadas épocas del año, no resisten temperaturas extremas en zonas rurales, pueden tener más posibilidades de sobrevivir en el resguardo urbano con un seguimiento exhaustivo y especial por parte del aficionado.

inverdero una excelente opción para proteger nuestros cultivos

Las desavenencias e inclemencias del clima (viento, lluvias, pedrisco, heladas, nieve, sequías), muy frecuentes en casi todas las épocas del año, siempre fueron un lastre para todo tipo de cultivos, contribuyendo muchas veces a la pérdida de la casi totalidad de las cosechas, con el consiguiente daño, tanto económico como de tiempo y emotivo para los trabajadores agrícolas y los apasionados de pequeñas parcelas.

complementos de fuerza para nuestra cosecha urbana

Si bien no se pueden considerar una garantía de éxito en la cosecha, puesto que hay infinidad de factores que influyen en la misma, los abonos constituyen auténticas vitaminas para el desarrollo de los cultivos de huerta con resultado claramente probados.

consejos utiles para un riego eficiente

Cuando se habla del riego de la siembra, sea de varias hectáreas o de pequeñas huertas, hay que decir que se trata de una instancia esencial para que los resultados sean los esperados, pero a la vez, no existe una teoría exacta o científica a la que el productor deba atenerse, aunque sí, varias técnicas comprobadas que se reconocen por su efectividad.

Qué tengo que tener en cuenta para el riego de mi huerto urbano

El riego de un huerto, ya sea urbano o tradicional, es sin duda una tarea fundamental e irremplazable si queremos que nuestro proyecto o afición tenga los resultados esperados. A menudo el riego suele verse como una tarea excesivamente sencilla, sobre todo por aquellas personas que no han experimentado con labores de huerto, pero también por aquellos que lo hacen habitualmente, y si bien no es algo que esté fuera del alcance de muchos por su complejidad, el hacerlo de manera correcta y efectiva requiere cierta pericia y de técnicas de eficiencia comprobada que no todo el mundo lleva a la práctica.

El uso de semilleros en horticultura

Un semillero es un lugar en él se hacen germinar aquellas semillas de difícil manejo (por su pequeño tamaño) o aquellas que tienen un poder de germinación bajo, es decir, de aquellas especies que germinan menos del 50 % . Los semilleros también se utilizan para adelantar el cultivo en las épocas de frio, así cuando lleguen la época adecuada para su instalación en el terreno, la semilla ya habrá germinado y podremos realizar el trasplante con lo que adelantaremos la producción.